BOLLOS DE CALABAZA

Hoy he querido preparar estos Bollos de calabaza para aprovechar que estamos en temporada de esta fruta tan rica. ¡No dejes de hacerlos porque merecen totalmente el esfuerzo!

¿Qué necesitamos?...

40 gr de harina
150 ml de agua
500 gr de harina
180 gr de calabaza cocida y triturada
30 ml de aceite de oliva
1 huevo entero
6 gr de levadura
10 gr de sal
1 yema de huevo
Leche  

¿Cómo lo hacemos?...

Comienza poniendo en un cazo el agua y la harina, llévalo al fuego y caliéntalo a media temperatura, sin dejar de remover con unas varillas, hasta que veas que la harina ha espesado. Esto tardará aproximadamente 2-3 minutos, te tiene que quedar con la consistencia de la masa de croquetas o una roux.

Si tienes un termómetro de cocina, te resultará mucho más fácil, porque solo tienes que vigilar hasta que la masa alcance una temperatura de 60- 65 º C.

Este prefermento tiene que enfriarse porque no podemos echárselo caliente a la masa de los bollos. Así que ponla en un bol, la tapas con film transparente de forma que toque la masa (de esta manera impedimos que le salga una costra cuando se seca) y lo dejas a temperatura ambiente o si tienes prisa, en la nevera.

Una vez este frío, pon el resto de los ingredientes en una batidora con el gancho de amasar, la sal añádela la última, que quede encima de todo. Pon en marcha la batidora, mezcla a velocidad media baja hasta que veas que se ha despegado de los bordes y te ha quedado una masa brillante y compacta. Esto tardará unos 10 minutos.

Cuando lo tengas, deja descansar la masa durante toda la noche en la nevera. Pon la masa en un bol grande que hayas untado con un poco de aceite para que puedas despegarlo mejor y tápalo bien con film. (Con esto conseguimos un levado de la masa lento durante más de 8 horas). Al día siguiente, deja reposar el bol en la mesa de la cocina, al menos durante una hora para que pierda el frío y termine de fermentar.

Una vez que ya tengas la masa lista, vuélcala con la ayuda de una espátula de plástico en la mesa de trabajo, desínflala y divídela cortando con la misma espátula, sin estirar. Pesa los trozos para que te queden todos del mismo tamaño y comienza a darles forma. Para unos 10 bollos puedes coger trozos de unos 90 gr.

Primero forma una bola haciéndola rodar por la mesa, luego la estiras formando una salchicha de más o menos 40 cm de longitud. Con esto, haces un nudo en el centro, sin apretarlo mucho porque aumentará de volumen y con los extremos de la salchicha, los metes debajo de la masa. Fíjate en la foto para que veas como queda.

Prepara una fuente con papel de horno y vete colocando los bollos separados entre si, hasta completar toda la bandeja.

Tápalos con un trapo seco y limpio para hacer el segundo levado. ¡Vamos! un poco más de paciencia, que este es el último paso antes de meterlos en el horno. No te olvides de dejar la bandeja en un lugar que no tenga corrientes de aire para que no afecte a los bollos e impida que suban. Pueden tardar entre media hora o una hora en volver a subir.

Cuando ya veas que han subido de nuevo, en un pequeño recipiente, mezcla la yema de huevo con una cucharada de leche, pinta con un pincel de cocina la superficie del bollo sin presionar. Esto es para darle un color dorado al hornear, pero si no te apetece, puedes saltarte este paso perfectamente.

Enciende el horno a 180º C.

Hornea durante 30 minutos exactamente y los veas con un bonito color dorado. Saca la bandeja del horno, lo dejas enfriar 10 minutos y luego los pasas a una rejilla para que terminen de enfriarse del todo antes de hincarles el diente.

¡Y ya están!

De esta forma conseguirás unos riquísimos bollos de calabaza, esponjosos y caseros.

Espero que te haya gustado la receta y me digas que tal te han quedado.

Además…

La forma de hacer estos bollos es muy parecido al Shokupan 

El prefermento lo puedes preparar con uno o dos días de antelación manteniéndolo en la nevera.

Si te gusta amasar a mano o no tienes batidora, también puedes preparar esta masa volcando la harina en la encimera, haciendo un hueco en el centro y uniendo todos los ingredientes, amasa hasta que te quede una apariencia suave. Tardarás más tiempo, pero te quedará igual de rica.

También puedes hacer un levado rápido, sin meter la masa toda la noche en la nevera, dejando que la masa doble su volumen en un bol y en un lugar alejado de corrientes de aire

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